El día en el que él entro en mi vida, le mire a los ojos y le prometí que jamás volvería a pasarlo mal, esos oscuros ojos que buscaban cariño, cuidado, amor, tan falto de todo esto estaba, tan grande y a la vez tan frágil y delicado, miedoso de las manos que le daban caricias, porque las confundía, con aquellas de quién anteriormente le propino palizas, le causo, daño, dolor...
Esos ojos, a los que ahora solo puedo mirar tras imágenes tomadas, entre las que se encuentran la pantalla y mis lágrimas, mis recuerdos... Joder, esos ojos a los que mire y le prometí que jamás iba a pasarle nada malo, y le he fallado porque es lo que siento, que le he fallado, y le he traicionado, cuando hoy su antiguo dueño volvio a buscarle, diciendo que habia puesto una denuncia cuando se escapo... y no he podido hacer nada para remediarlo, y yo me siento como una auténtica traidora, porque le he abandonado, no le he podido dar toda la vida que le prometí, cuando le mire a esos ojos oscuros, a mi pequeño, al que tanto echare de menos... al que quería, quiero y querre.
