… un día, como otro cualquiera, … no seamos absurdos…
Yo continuaré abriendo paraguas en casa, pasando bajo escaleras, rompiendo cientos de espejos y tirándome en las aceras… ¿Y por qué no?.
… un día, como otro cualquiera, … no seamos absurdos…
Yo continuaré abriendo paraguas en casa, pasando bajo escaleras, rompiendo cientos de espejos y tirándome en las aceras… ¿Y por qué no?.
Hace bastante tiempo que deje de vivir en Salamanca, que deje de ir allí … que deje de existir para Charrajevo, y que el rollo perdió sus cosas buenas, y se convierte en algo antiguo y lejano que queda en un pasado que he incinerado y no me gustaría que las cenizas volvieran a meterse en mis ojos, nunca más.
Las cosas buenas, que también las hubo, y las personas se quedaran para siempre, mientras que el resto está cerrado en una pequeña caja de Pandora, candada y recandada con todas las llaves que tengo en mi llavero y alguna más, que guardo en algún oscuro rinconcito, para que no vuelva a ser abierta y de nuevo se desaten los cien mil millones de males que se acontecieron.
Sigo viva.
A diferencia del resto de mortales, con los años parece ser que se me va olvidando escribir, ya que voy dejando muchas cosas que solía hacer aparcadas en los rincones de “para después” y así, van quedándose acumuladas, ocupando espacio, que tarde o temprano debo ir aligerando, y eso es lo que estoy haciendo ahora mismo, aligerar un poco esto de la escritura que, cada día más, esta cogiendo polvo en el rincón …
Si alguna vez habéis visitado este blog, sabéis que muchas veces me pongo a escribir por el mero hecho de hacerlo, sin hablar de nada en concreto, vamos, sin sustancia, más o menos como hoy, pues pocas de las cosas que me acontecen son como para publicarlas a los cuatro vientos, que aunque esto no lo lea nadie, siempre está la ley de murphy y basta que me apetezca escribir sobre algo que no quiero que se entere nadie, para que resulte que la entrada tenga bastantes visitas y la liemos.
En fin, escribir por escribir, o una manera de pasar el rato hasta la hora de comer. . .